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Clase para Niños – Salmos 103 – Cántico de Gratitud

Clase para Niños – Salmos 103 – Cántico de Gratitud

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Salmo 103. Cantico de Gratitud

 

Lectura Bíblica: Salmo 103

 

Objetivo:

Ayudar al niño a:

  • Saber bendecir a Dios por su Santo Nombre.
  • Abrir el corazón en gratitud por todos los beneficios que recibimos del Señor.

 

Para Recordar.

En nuestra clase pasada estudiamos el Salmo numero 32. Este salmo nos habla de que Dios nos ama, nos perdona y nos salva del pecado. El perdón que Dios nos da, borra nuestros pecados y rebeldías declarándonos inocentes por la fe en Cristo, no por nuestro esfuerzo. Al recibir este perdón nuestro corazón se llena de gozo. (Lev 16:20-22/ Isaías 53:4-6)

Dios nos da su perdón por su misericordia y se lo da solo a los que confiesan genuinamente que viven en desobediencia ignorando las instrucciones del Señor. 

 

La desobediencia al Señor y a su Palabra, o el obedecer solo en partes, es rebeldía contra Dios y esto nos aleja de Él y de sus caminos.

 

El salmista nos explica que cuando el desobedeció al Señor y se mantuvo en silencio sin confesar su pecado sus fuerzas se le fueron acabando trayéndole malestar físico y espiritual. (Prov. 29:1) y cuando oro al Señor confesando su pecado y reconociendo que había sido rebelde contra Dios, entonces recibió su perdón. Esto le trajo alegría y gozo a su alma que había sido libertado de la carga del pecado. 

 

Confesar significa reconocer nuestro pecado delante de Dios. El pecado nos da dos alternativas, una es la misericordia de Dios al confesarlo y la otra es la ira de Dios sobre nosotros al no confesarlo. El pecado nos engaña, porque el maligno adorna el pecado haciéndonos creer que lo malo es bueno.  Confesar el pecado es reconocer el engaño, descubrirlo y huir de él. (1ª Juan. 1:8-10) Recuerda siempre que un pecado confesado es un pecado perdonado. Dios nunca recuerda el pecado que perdona. (Prov. 28:13/Is. 43:25)

Cuando descubrimos nuestro pecado delante de Dios, Él nos cubre con el traje de justicia de Jesucristo y se convierte en nuestro refugio, (Ap. 12:10-11/ Salmo. 103:12)

 

Además el Señor nos da instrucciones en su palabra y nos enseña como debemos comportarnos, nos da buenos consejos y cuida de nosotros siempre.  El Señor nos dice que no seamos como los mulos y los caballos, que no son inteligentes, a ellos para guiarlos y controlarlos, hay que ponerles rienda y freno. Si nos sometemos bajo la autoridad de la Palabra de Dios y la obedecemos sentiremos el gozo en nuestro corazón y andaremos en la dirección correcta.

 

Versículo anterior.   

“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”

                                                                                                             Salmo 32:1

Versículo de hoy:

“Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios”. Salmo 103:2

 

Desarrollo del Tema:

 

En nuestra lección de hoy estudiaremos el salmo 103. Con este salmo aprenderemos a bendecir a Dios. ¿Cómo bendecimos a Dios?

La palabra “bendecir” significa arrodillarse, rendirse, adorar, reconocer. Así que la bendición que le damos a Dios es doblando nuestras rodillas reconociendo su grandeza y santificando su Nombre (Mateo 6:9)

“Santificar su nombre” quiere decir que debemos venerar la autoridad de Dios; Santificar significa, “ponerlo aparte”; y Nombre”, significa “autoridad”.

 

También bendecimos a Dios cuando tenemos un corazón agradecido por todo lo que recibimos de Él. (Santiago 1:17)

El beneficio más grande que hemos recibido de parte de Dios y por lo que debemos alabarle con todas nuestras fuerzas, es el perdón de nuestro pecado, este perdón sanó nuestras dolencias y nos libró de la muerte.  Además llenó nuestro corazón de amor y de ternura. Dios quiere lo mejor para nosotros, porque nos ama.

 

Dios nos ama tanto que nos perdona cada vez que tropezamos. El Señor también nos muestra su misericordia dándonos muchas cosas, como la salud, comida, zapatos, un lugar donde vivir, etc. Dios adorna nuestra vida de cosas buenas y el poder disfrutar de todo esto también es un regalo que Dios nos da.

 

Dios es muy bueno; su amor por quienes lo honran es tan grande e inmenso como el universo. El amor de Dios no cambia, siempre será el mismo; Dios ama a quienes lo honran, y siempre les hace justicia a los que cumplen fielmente su pacto y sus mandamientos. (Rom 2:1/3:19-28/12:19)

 

El no se enoja fácilmente.  No nos castigó como merecían nuestros pecados y maldades, ni nos guarda rencor para siempre.  El Señor tiene mucha paciencia con los que le desobedecen o rechazan y retarda el castigo a fin de darles tiempo para arrepentirse. (Éxodo 34:29-35/Proverbios 1:23)

Una vez que nos arrepentimos Dios perdona nuestros pecados y los pones muy, muy lejos de nosotros.

 

Dios es tan tierno con sus hijos y nos tiene compasión, porque conoce que nuestra vida es frágil.  Es como la hierba o como las flores del campo: crecen y florecen, pero pronto se marchitan (Romanos 5:6-1/Efesios 1:5-6 )

 

En un corazón agradecido por el sacrificio de Jesús, allí vive y reina el amor de Dios. Alabemos a Dios con todas nuestras fuerzas. Dios es el Rey del cielo; es el dueño de todo lo que existe.  

 

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